Así tituló el Presidente Obama la columna que escribió para la revista Parade.
...Sin embargo, observo este Día del Padre no sólo como un padre agradecido, sino también como un hijo que creció sin un padre en mi vida. Mi padre nos abandonó cuando yo tenía 2 años.
Como adulto, solía recorrer las calles de Chicago y veía a los niños marcados por esa misma ausencia;niños sin alguien que los ayudará a medida que luchaban por convertirse en hombres.
Por eso necesitamos que los padres estén presentes, que comprendan que su labor no termina en la concepción; que no es la capacidad para tener un hijo lo que los hace hombres, sino que el valor para criar uno.
Como padres, tenemos que involucrarnos en sus vidas no sólo cuando es conveniente o fácil, sino cuando es difícil e ingrato y cuando ellos están luchando. Ahí es cuando más nos necesitan.
Nuestros hijos saben cuando No estamos totalmente ahí. Y ese alejamiento envía un claro mensaje con respecto a dónde encajan ellos entre nuestras prioridades.
Por lo tanto, tenemos que dejar de estar ensimismados y sintonizarnos. Tenemos que apagar la televisión y empezar a conversar con nuestros hijos, escucharlos y entender lo que pasa en sus vidas.
Tenemos que comprender que nosotros somos sus primeros y mejores profesores.
martes, 23 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario